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Sitio inscrito hace 15 años.
 

Por ser testimonio excepcional de la grandeza de las culturas precolombinas de México y un ejemplo sobresaliente de su arquitectura, el 14 de diciembre de 1992 el sitio prehispánico de El Tajín, ubicado en la región norte del estado de Veracruz, fue inscrito como Bien Cultural en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO. Este 2007 conmemora 15 años de portar dicha distinción, con un balance que en términos generales resulta positivo pues los valores por los cuales fue inscrito se han enriquecido y las áreas de investigación, conservación y difusión se ampliaron.  
 
Para conmemorar la fecha, el INAH organizó una serie de jornadas culturales en el sitio arqueológico que culminaron el pasado viernes 14 de diciembre con una ceremonia en la que participaron el gobernador del estado de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán; el director de la oficina de la UNESCO en México, Luis Tiburcio; y en representación del director general del INAH, Alfonso de Maria y Campos, la coordinadora nacional de Arqueología, Laura Pescador Cantón.
 
A nombre de Alfonso de Maria y Campos, Laura Pescador resaltó que para alcanzar el desarrollo sustentable de nuestra nación, una tarea indispensable es reflexionar sobre los retos para preservar este legado; invitó a que esta conmemoración sirva para ello y que el festejo no sea únicamente motivo de autocomplacencia para con los logros alcanzados durante años de trabajo para garantizar la permanencia de El Tajín como un sitio de Patrimonio Mundial.
 
Asimismo, conminó a seguir trabajando coordinadamente con los tres órdenes de gobierno, con el objetivo de cuidar el entorno de la antigua ciudad mediante esquemas de planeación sustentables, que consideren aspectos ambientales, patrimoniales y culturales del contexto del sitio.
 
La coordinadora nacional de Arqueología también recordó que El Tajín está considerado una la ciudades más importantes del México antiguo y del mundo y es la más relevante del estado de Veracruz, por tales razones, enfatizó, su investigación, conservación y difusión son un deber ineludible para el INAH.
 
En el mismo acto, Luis Tiburcio dijo que la excepcional majestuosidad y misticismo del Tajín, que lo hacen único en el mundo, fue lo que le mereció que fuera considerado Patrimonio Mundial. También comentó que es necesario un proyecto que implique la ampliación de la investigación arqueológica y que sigan conservándose como hasta ahora sus monumentos. Para finalizar la ceremonia, Fidel Herrera Beltrán hizo entrega de reconocimientos a custodios jubilados de la zona que contribuyeron a lo largo de su vida laboral a la conservación de las pirámides.

 


Con la inscripción en la Lista de la UNESCO, los valores del Tajín se han enriquecido
 
En entrevista, el antropólogo José Luis Perea, director de la zona arqueológica, explicó que en los últimos 15 años el sitio ha ampliado las áreas de investigación, exploración, conservación y habilitación para la visita pública, de tal manera que los valores por los cuales El Tajín se distinguió con la consideración de Patrimonio Mundial se han enriquecido en términos de lo que representa nueva información cultural, nuevos servicios y nuevos proyectos educativos y culturales.
 
Asimismo –dijo–, durante este tiempo se construyeron espacios culturales como la Unidad de Servicios, edificada en 1994, que comprende la sección de servicios educativos, un museo de sitio, áreas de atención al público, cafetería y espacios administrativos para el mantenimiento de la zona.
 
De acuerdo con el antropólogo, además de los avances en términos arqueológicos y de conservación, la inscripción en la Lista de Patrimonio Mundial ha representado una ampliación de la identidad ligada a la zona arqueológica, a través de la vida social y cotidiana de toda una región que abarca los municipios de Papantla, Poza Rica, Cazones y Coatzintla, entre otros: "en todos ellos hay alguna tienda de abarrotes que se llame Tajín, algún centro educativo cultural que lleve ese nombre, lo mismo que el aeropuerto más importante de la región y las placas de los vehículos en el estado llevan un logo de la Pirámide de los Nichos. Creo que esto constituye un elemento de identidad y habla de la manera en que se va distinguiendo el papel cultural que tiene El Tajín".
 
Sin embargo –comentó– es momento de redoblar esfuerzos en razón de proyectos que permitan mejorar la atención a la conservación presente y futura del sitio, de su pintura mural y de una mayor ampliación de los temas de investigación arqueológica antropológica e histórica de la región. Es muy importante consolidar los servicios educativos vinculados a las comunidades aledañas a favor de que se genere una mejor conciencia de preservación y uso sustentable del sitio.
 
El principal reto es la conservación a corto plazo, así como bajar el nivel de presión ante la creación de servicios vinculados al aprovechamiento económico a través del turismo, "es muy importante que se realicen de manera planificada a través de un reordenamiento territorial", puntualizó.
 
Dentro de los trabajos de investigación que considera importantes en los últimos 15 años mencionó los relacionados con la iconografía, realizados por la arqueóloga Patricia Castillo; los de juegos de pelota, por Laura Pescador; los temas relacionados con el cuerpo humano, por Ladrón de Guevara, y sobre la explicación del Tajín a través de otros sitios, del arqueólogo Arturo Pascual.
 
Destacó también la actividad de mantenimiento cotidiano que ha permitido atender una visita pública que año con año crece, en la actualidad –comentó– la visita es de 653 mil visitantes anuales.
 
Para José Luis Perea la historia del sitio arqueológico cambió con la inscripción: "Si comparamos una fotografía captada en 1992 con otra tomada en 2007, veríamos un cambio notable en las estructuras, los accesos, los servicios. Para el INAH ha significado una oportunidad para ampliar la investigación del Tajín, las actividades de mantenimiento, de difusión, y el nuevo reto es provocar un desarrollo de sustentabilidad".
 
Cabe destacar que la zona arqueológica del Tajín es de los sitios que se integraron a la Lista de Patrimonio Mundial cuando las cláusulas de inscripción eran otras; como parte de las nuevas directrices de la UNESCO establecidas en 2005, el Instituto trabaja en el plan de manejo como un instrumento que pueda trazar una perspectiva de largo plazo en términos de conservación. Este trabajo es lento porque se tiene que hacer bajo una visión de corresponsabilidad con otras instancias de gobierno, donde se vea fortalecido el INAH para ejercer el cuidado del patrimonio cultural.
 
En el marco de la conmemoración se llevaron a cabo mesas redondas, conferencias magistrales y mesas de debate en las que la dirección de la zona arqueológica contempló la participación de todos los actores involucrados en la preservación del sitio, como son los tres órdenes de gobiernos, académicos, las comunidades aledañas y representantes de la UNESCO.
 
Dentro de las conferencias académicas destacó la participación del arqueólogo Omar Ruiz Gordillo, director de Conservación y Restauración del Proyecto Tajín, quien se refirió a los más recientes trabajos de conservación en la zona, llevados a cabo en el área denominada Tajín Chico, iniciados en agosto del presente año y cuya temporada finalizó justo este 14 de diciembre con la conmemoración de la inscripción.
 
La zona arqueológica del Tajín fue Inscrita en 1992 como Bien Cultural bajo dos criterios de los 10 establecidos por el Comité de Patrimonio Mundial, que se refieren a: aportar un testimonio único o por lo menos excepcional de una tradición cultural o de una civilización que sigue viva o que desapareció; y ser un ejemplo sobresaliente de un tipo de edificio o de conjunto arquitectónico o tecnológico, o de paisaje que ilustre una etapa significativa o etapas significativas de la historia de la humanidad, respectivamente.
 
Localizado en el estado de Veracruz, el sitio prehispánico fue habitado desde inicios del siglo IX hasta principios del XII. Esta compuesto por una serie de plazas públicas y edificios ricamente decorados, el más conocido de los cuales es la llamada Pirámide de los Nichos. Este sitio, en virtud de su importancia artística y arquitectónica, es testigo de la grandeza de las culturas precolombinas de México, destacó la UNESCO en su inscripción.