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Cuestionan objetividad en torno al personaje

 
¿Era Bayano un cimarrón? Con esta pregunta concluyó la conferencia magistral de la doctora en antropología Gladys Casimir de Brizuela, tras exponer la vida de ese hombre que, de acuerdo con la historia, era considerado a mediados del siglo XVI como el “rey de los cimarrones” o líder de los esclavos negros.
 
La palabra cimarrón puede entenderse como “el que huye al monte, ladrón, el que hace fechorías”, aunque desde otra perspectiva –señaló la investigadora–, se puede considerar a la persona que “va al monte para estar cerca de la naturaleza, aquel que busca una vida digna, que trabaja, pero sobre todo que lucha por la libertad.”
 
En el marco del ciclo de conferencias magistrales 2007 que organizó la Academia Mexicana de Ciencias Antropológicas en el Museo de El Carmen, la especialista de nacionalidad panameña desarrolló el tema Bayano, rey de los cimarrones en tierra firme, para explicar “cómo se magnifican las acciones de un hombre, sin comprobarlas”.
 
La también decana de la facultad de antropología de la Universidad Veracruzana, se remitió al origen de la colonización de las costas caribeñas del istmo de Panamá en 1510. Explicó que Fernando el Católico, al enterarse cuatro años después de que la región era inmensamente rica en oro, envió dos mil hombres para que establecieran su residencia; sin embargo, la miseria, la insalubridad y el hambre diezmaron rápidamente a gran número de ellos que con entusiasmo habían iniciado un viaje sin retorno a la Castilla Aurífera.
 
A partir de 1514, las autoridades civiles y eclesiásticas fueron autorizadas para llevar consigo esclavos negros para su atención personal. Según los historiadores, el 15 de agosto de 1519 se fundó la Villa de Panamá, primera ciudad hispana en la costa del Pacífico.
 
Casimir de Brizuela, quien vive en México desde 1963, precisó que a partir de la trata de esclavos se incrementó el rechazo a la explotación humana de negros; siguiendo el ejemplo de los indígenas de las islas que se refugiaban en lo más recóndito de ellas huyendo del acoso hispano, al poco tiempo de su llegada, los negros empezaron a escaparse.
 
En 1535 bajo las órdenes de un esclavo llamado Damián, un grupo de negros planeó prender fuego a la ciudad de Panamá, pero fueron delatados por otro esclavo; sorprendidos, confesaron con el tormento de “garrote y agua”. Se les castigó con el destierro a unos, y a otros con la muerte.
 
Pero ni Damián, cabecilla de una frustrada rebelión urbana, ni Felipillo, otro caudillo de los esclavos explotados, acusados de desestabilizar la economía de la colonia, han merecido el reconocimiento de “rey de cimarrones”.
 
Tal categoría –puntualizó Gladys Casimir–, se le otorgó a Bayano, “nuestro personaje, del que se dice que fue el líder de los esclavos negros que, huyendo del control de los amos, se dedicó a realizar todo tipo de fechorías, atacando el tránsito del Camino Real y a los vecinos de Panamá y Nombre de Dios (núcleo poblacional hispano), causando enormes pérdidas a los colonos.”
 
Fray Pedro de Aguado, la fuente más abundante sobre Bayano y sus hombres, dice que los cimarrones eligieron “por cabeza y principal suyo un negro de buena disposición y fuerza, muy ladino o españolado en la lengua a quien llamaron el rey Bayano.”
 
Hasta el momento se desconoce cuánto duró el alzamiento de Bayano; unos dicen que fue de 1552 a 1556, otros, que fue de 1556 a 1558. Para algunos historiadores era un esclavo urbano a cargo del presidente de la Audiencia de Panamá, para otros un negro recién llegado.
 
Entre las contradicciones que aún permanecen –indicó la investigadora–, está el castigo que sufrió Bayano tras su detención. Según Aguado, fue enviado a Sevilla, España, en donde “lo honraron y recibieron alegremente dándole algunas dádivas”, mientras otros aseguran que lo ahorcaron en Perú, o que lo traicionó otro cimarrón.
 
Gladys Casimir, quien ha sido profesora invitada para impartir cursos de arqueología de Mesoamérica en las universidades de Corpus Christi, Texas, y la de San Carlos de Guatemala, al respecto se preguntó: ¿por qué honrarlo?, ¿qué extraña decisión favorecer a quien ha causado tanto daño a la economía colonial?
 
Sin cuestionar la lucha de Bayano, la doctora en antropología consideró que “el destino final de Bayano es igual de nebuloso como su aparición en escena”, incluso, sólo se le conoce con ese nombre.
 
Destacó que a tan sólo 15 años de la fundación de la ciudad de Panamá y a 10  de la entrada de negros para sustituir la mano de obra indígena, “un movimiento como éste, a mi parecer, sólo pudo ser gestado por individuos que nacieron y crecieron en la cultura y sociedad hispana”, por lo que duda del origen de Bayano.
 
Aunque reconoció la existencia de este personaje, la especialista panameña consideró que la historia fue manipulada. “Indiscutiblemente Bayano fue el rey de los cimarrones, todos llevamos un Bayano dentro, pero mi pregunta es: ¿era Bayano un cimarrón?, la respuesta sólo existe recurriendo a las fuentes históricas”, concluyó la investigadora.