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La noción misma de Dios varía en el budismo, hinduismo, judaísmo, cristianismo e islamismo

El hombre ha querido hallar la palabra de dios en libros, a los que distintas tradiciones religiosas identifican como textos sagrados, es decir, como la puesta por escrito de la palabra revelada del creador hacia alguna de sus criaturas.
 
¿Qué le da su carácter sagrado a un texto? Los fieles y su fe. Cuando desaparecen, es decir, cuando los hombres dejan de creer esas doctrinas, de un golpe pasan a ser considerados mitología, tal y como ha ocurrido, por ejemplo, con el panteón de dioses de la religión egipcia, maya o griega.
 
Todavía en el siglo XXI, la humanidad sigue aceptando cuatro grandes textos sagrados que ejercen un poderoso influjo sobre la vida y las creencias religiosas de millones de gentes: el Corán, la Biblia, los sutras y los textos sagrados hindúes.
 
Sin embargo, esas letras que dan vida a religiones como el islamismo, el judaísmo, el cristianismo, el budismo y el hinduismo, presentan un concepto de la divinidad distinto en cada una de ellas. De la misma manera, su abordaje de la sexualidad, y en general, de la disposición ante la vida son radicalmente diferentes. Entonces, ¿cómo puede la divinidad revelarse de formas tan disímiles?
 
Ocurre que, finalmente, todo depende de cada cultura. No hay tajantemente libros verdaderos ni falsos, la diferencia entre un texto sagrado y otro que se considera simplemente como mitología, depende de una respuesta temporal y por lo tanto no es objetiva, pues son señalados como tales por las religiones vigentes.
 
La diferencia radica en el valor que cada ser humano otorga a los textos revelados. Y aquí cabe hacerse una pregunta: ¿han sido revelados por dios o simplemente por el ser humano, quien se erige como juez de este asunto? La respuesta de Leopoldo Hernández Lara es demoledora: “se limita al enorme tamaño de nuestra vanidad, que por cierto, no conoce límites.”
 
Pintor autodidacta que firma sus cuadros como Her-La y miembro del Consejo Editorial de la revista Visual, además de especialista por interés propio en religiones occidentales, abordó los temas arriba citados al ofrecer la conferencia Texto sagrado vs. mitología como parte del ciclo El hombre y lo sagrado XI, textos y narrativas sagradas en el Centro Cultural Isidro Fabela la tarde del miércoles 29 de agosto.
 
La razón por la que hemos aceptado tan fácilmente la mitología griega es porque aquella cultura no tenía precisamente un libro sagrado, pues lo más cercano eran los textos de Homero y de Hesiodo, y al finalizar el esplendor de esa civilización, su panteón de dioses fácilmente se convirtió en una mitología universal, propuso.
 
Pocos, advirtió, ven a esas creencias como una religión, además de que sus dioses son muy parecidos a los hombres, con virtudes y defectos propios de los humanos. Además, tuvieron varios dioses titulares: Urano, Cronos y Zeus, quienes fueron imponiéndose en el transcurso del tiempo.
 
¿Cómo describen a dios cuatro de las principales religiones de la actualidad? Hernández Lara explicó: la judía fue la primera religión monoteísta de las cuatro consideradas y en la Biblia se minimiza a YHWH y se maximiza a los hombres, al afirmar que fueron hechos a imagen y semejanza suya, y le dan cualidades humanas, pues lo muestran celoso, vengativo y rencoroso, que incluso da instrucciones muy precisas sobre la forma como debe adorársele, dando las medidas del área donde se le coloquen inciensos, por ejemplo.
 
A cambio, en el Nuevo Testamento, Jesús de Nazaret lo convierte en un ejemplo y en dios de amor, se presenta no sólo como su enviado sino como su hijo, aunque al mismo tiempo contradice esta visión en versículos como en el que afirma: “No he venido a traer la paz sino la espada”.
 
Por su parte, en el Corán, se muestra a Allah –por cierto una palabra árabe que significa el dios– como un ser excelso, en este libro no tienen cabida otros dioses y a Jesús no se le considera hijo de dios, sino sólo un profeta.
 
Para el hinduismo, en cambio, el panteón de deidades es variado y abundante desde sus primeros textos, los védicos, teniendo como dios principal a Brahma, aunque luego abandonará las prácticas rituales para volverse hacia el misticismo en los textos post védicos, donde aparecen Shiva, Vishnú y Shakti como deidades principales con varias representaciones. Vishnú tiene dos formas terrestres, Rama y Krishna, en tanto que Shakti, aparece también como Parvati, una diosa amorosa y maternal, y Khali, rencorosa y sangrienta.
 
Curiosamente, el budismo es una religión sin dioses, pues en su cosmología no existe un demiurgo, por lo que podría considerársele, en un sentido, como atea, ya que su fundador, Siddharta Gautama el Buda, nunca se consideró a sí mismo como una deidad, sino un iluminado.
 
Respecto a la sexualidad, el especialista advirtió que existen profundas diferencias entre los distintos textos sagrados. En el Antiguo Testamento el tema es ambiguo, aunque claramente se prohíbe matar y fornicar, el divorcio era reglamentado pero sólo para hombres, la pérdida de la virginidad antes del matrimonio se castigaba con la muerte, y aunque se prohibía desear a la mujer del prójimo, la viuda debía desposar al hermano de su marido e incluso autoriza la esclavitud y permite las relaciones sexuales con los esclavos.
 
El Nuevo Testamento, a cambio, muestra a Jesús mucho más liberal en estos asuntos, perdonando, por ejemplo, a la adúltera, y justificando la prostitución al permitir a María Magdalena ser parte de sus seguidores, tampoco castiga a quienes mantienen relaciones durante la menstruación, lo que para los judíos es tabú. Pero Pablo de Tarsos era un misógino que impuso muchos de los rígidos criterios sexuales de la moral católica.
 
Dentro del Islam, el Corán tiene un tratamiento más liberal respecto a lo sexual e incluso permite tener varias esposas, un máximo de siete, siempre y cuando el marido sea justo y pueda darles una buena vida.
 
Los Vedas no tienen demasiados tabúes sexuales, deja que cada quien tome decisiones al respecto y no especifica castigos, incluso en muchos templos hinduistas podemos ver rocas talladas con escenas sexuales de mujeres místicas. El budismo, por su parte, censura la lujuria y en general todas las pasiones, si las abandona, el discípulo puede liberarse del camino del dolor y la recurrencia.
 
El ciclo de conferencias El hombre y lo sagrado XI, textos y narrativas sagradas, en su décimo primer aniversario, continuará con la conferencia La conversión evangélica como narrativa religiosa por parte de Carlos Garma el día 5 de septiembre.
 
Y proseguirá durante el mes patrio con El Lam Rim Chenmo de Tsong-Khapa, etapas del camino al despertar con Marco Antonio Karam el día 19, y Cosmología maya en los libros del Chilam Balam por parte de Carmen Valverde el 26 de septiembre.
 
Estas actividades, organizadas por la Dirección de Etnología y Antropología Social del Instituto Nacional de Antropología e Historia y la Sociedad Mexicana para el Estudio de las Religiones, se realizan todos los miércoles a las 19 horas en el Centro Cultural Isidro Fabela, sito en Plaza de San Jacinto número 5 en San Ángel. La entrada es libre y se otorga constancia de participación.