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Obra barroca del siglo XVIII

El retablo principal de la Parroquia de Santa Prisca, ubicada en Taxco, Guerrero, es objeto de restauración por parte de alumnos y especialistas de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM) perteneciente al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
 
Los trabajos, que comenzaron hace unas 5 semanas y están a dos de concluir en su primera etapa de labores in situ (en sitio), consistieron en la obtención de muestras para su análisis, identificación de daños, limpieza especializada y profunda así como la corrección de daños físicos que presentaba la obra causados por diferentes tipos de insectos.
 
"En el seminario- taller de restauración de escultura policromada que impartimos en la escuela de restauración, realizamos visitas a la parroquia de Santa Prisca desde hace años con la finalidad de que los alumnos realicen prácticas de campo como parte de un proyecto de investigación", mencionó la investigadora Fanny Unikel Santoncini, adscrita a la ENCRyM y encargada de los trabajos.
 
La petición para que especialistas del INAH intervinieran el retablo dedicado a la Purísima Concepción y a los santos patronos de la ciudad, Santa Prisca y San Sebastián, corrió a cargo de Grupo Yoli, empresa refresquera de la entidad, misma que aporta los recursos económicos para el proyecto. Se debe mencionar que dicha asociación se encuentra de manera permanente, interesada en el rescate y conservación del patrimonio cultural en el estado.
 
Con todo un año de trabajos por delante, la segunda etapa del proyecto consistirá en llevar a cabo una profunda investigación sobre las técnicas utilizadas en la construcción del retablo, este tipo de estudio se hará por vez primera en conjunto con la restauración del mismo.
 
No se había realizado un proyecto de restauración e investigación acerca de las técnicas de manufactura del retablo, que abarque tanto el sistema constructivo, es decir la madera que soporta el total de la pieza, como los procesos técnicos por los que pasó toda la decoración, mencionó Santoncini.
 
Esta parte de los trabajos se concentrarán principalmente en la base preparativa de una serie de capas que soportan la pintura así como el total de las policromías que se aprecian, hojas de oro, talla de esculturas y de molduras.
 
"Un retablo es todo un sistema, una gran estructura de madera que está compuesta de ensambles; el que estamos interviniendo posee dimensiones que van de los 19 metros de altura por 10 de ancho y 2.50 de profundidad, es una pieza enorme que además demandó a los constructores de la época estar a la vanguardia en tendencias para la elaboración de estas obras", agregó la especialista.
 
Se trata de una de las parroquias más visitadas del país, en la que destaca el cuidado que dan los feligreses a todos los retablos.
 
Construido rápidamente en comparación con otros templos (febrero 1751- diciembre 1758), para el de Santa Prisca fueron contratados los mejores artistas y canteros de la época, como el pintor Miguel Cabrera, para lograr un equilibrio entre estilos y formas, cuestión que Don José de la Borda, destacado minero del siglo XVIII de origen francés, siempre tuvo como propósito al encargar la construcción de la parroquia donde su hijo, Manuel de la Borda, pudiera oficiar misa.