Recupera su policromía original

El trabajo de restauración de la fachada del Templo de Santo Domingo de Guzmán, ubicado en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, considerado como uno de los ejemplos más representativos del barroco colonial, fue galardonado con la presea “Francisco de la Maza” que otorga el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), por haber logrado la recuperación de su policromía original.
 
Inscrito en la categoría Conservación del Patrimonio Arquitectónico y Urbanístico, el proyecto de restauración permitió después de 30 años, efectuar una restauración integral de la parte exterior del inmueble histórico edificado durante los siglos XVI y XVII, por la orden dominica.
 
Emilio Gallaga Murrieta, director del Centro INAH-Chiapas, informó que la ejecución de esta labor de restauración integral, además de la limpieza y restitución de elementos arquitectónicos faltantes, se orientó a investigar la policromía original y las técnicas de manufactura de los colorantes con que se pintó la fachada en la antigüedad, con la finalidad de volverlos a crear y aplicarlos nuevamente.
 
"Para ello se realizaron calas para determinar la cronología de colores que ha tenido a lo largo de la historia esta fachada, así como para determinar la paleta cromática más característica de la época colonial", detalló el arqueólogo al referir que paralelamente se hicieron análisis químicos para precisar el tipo de pigmentos naturales que se usaron para darle las distintas tonalidades a esta parte del inmueble.
 
De esta manera se logró precisar una paleta de color extensa en la que abundaron diversas tonalidades de rojos aterrados, así como tonos verdes y azules, todos de origen natural que fueron creados a partir de diversas arcillas de la región.
 
"Una vez obtenidos los resultados se hicieron una serie de pruebas con materiales regionales para obtener los tonos, por ejemplo, en el caso de los rojos se uso arcilla de la Cuenca de San Cristóbal"; abundó Gallaga Murrieta, al destacar que de esta forma se crearon nuevamente los colores a partir de esa técnica del pasado, mismos que fueron usados en el proceso de restauración.
 
Asimismo —agregó—, se definió que la técnica de pintado de la fachada fue a partir del fresco, a partir de la cual se aplicaba un emplaste de cal sobre la fachada y antes de que secara totalmente se aplicaban los pigmentos para que quedaran impregnados.
 
De carácter interdisciplinario e interinstitucional, el Proyecto de Restauración del Templo de Santo Domingo de Guzmán, efectuado a mediados del 2006 comprendió la participación de arquitectos, restauradores, historiadores y arqueólogos, así como de instancias del Gobierno del Estado de Chiapas, el INAH y universidades extranjeras, entre ellas la del Externado de Colombia que se encargó de los estudios químicos de los pigmentos.
 
El titular del INAH en esa entidad, destacó que otro de los aspectos relevantes de esta intervención, fue la detección de diversos patrones decorativos que dan cuenta de la mano indígena en la construcción de esta edificación colonial. "Al momento de hacer las tareas de limpieza en las que se retiró polvo, excremento de palomas y microflora, logramos observar que en las ornamentaciones con forma de felinos que se creía eran leones porque tienen melena, se observó que el cuerpo está moteado, como si fueran jaguares, cuyo animal tuvo una fuerte presencia en la cosmovisión prehispánica".

"Entonces vemos claramente la influencia indígena en un elemento decorativo, donde el león hace referencia a las casas reales europeas, pero con características del jaguar  que a su vez tenía connotaciones palaciegas prehispánicas", comentó.
 
Al proyecto de restauración de la fachada que representó una inversión de más de dos millones de pesos, aportados por el gobierno estatal, se sumaron las obras de iluminación nocturna del templo. "No es parte de la tarea de conservación pero se hizo con el fin de aprovechar el andamiaje y la presencia de arquitectos y restauradores del INAH para que todo se hiciera en apego a la norma", aseveró.
 
"La cara externa del templo que es un ejemplo singular del barroco colonial en el que sobresalen nichos y decoración abundante, había tenido varios trabajos de limpieza, pero no una intervención integral desde hace 30 años", concluyó Gallaga Murrieta.

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