En escultura religiosa de San Miguel Arcángel

La comunidad de Santa Catarina Tayata, municipio de Tlaxiaco, Oaxaca, mantiene un importante vínculo con restauradores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), quienes llevan a cabo la intervención de tres esculturas en madera pertenecientes al templo principal de ese pueblo ubicado en la región mixteca, y entre las que destaca una representación de San Miguel Arcángel.
 
Luego de que en 2005 les fuera devuelto el cuadro intitulado Ánimas del purgatorio (siglo XVII), ahora habitantes de Santa Catarina Tayata vuelven a visitar los talleres del INAH para estar al pendiente del proceso de cada una de las tallas, pues además del citado arcángel, están en espera de atención las figuras de Santa Catarina y la Virgen de Guadalupe.
 
Roxana Romero Castro, especialista en escultura policromada, es la responsable de reintegrar a San Miguel Arcángel su otrora belleza, esto a fin de que retorne en perfecto estado al sitio que ocupó durante varios años en la iglesia local, la cual —conforme una inscripción en piedra— se terminó de construir en el año de 1780.
 
Esta escultura  cuyas medidas son de aproximadamente 85 centímetros de alto por 40 de ancho, y 1.50 metros de espesor; posee la amplitud de formas, sobre todo en la parte correspondiente al faldón, típica del periodo barroco. Otra de sus particularidades es la luminosidad que emiten sus ojos, debido a la hoja de oro que tiene como fondo.
 
De las tres esculturas que arribaron a la Coordinación, a decir de Romero Castro, la de San Miguel Arcángel (siglo XVIII) era la que se hallaba en peores condiciones, pues aparte de faltantes —como algunos dedos de su mano izquierda y las alas desmontables—, gran parte de su capa pictórica presentaba grietas y pérdidas.
 
"Parecía que la policromía se estaba cuarteando y se iba a perder. No obstante, al observar detenidamente me percaté de que había otra cubierta por debajo, es decir, que la escultura religiosa fue repintada —muy probablemente en el siglo XIX—, como pasa en muchas ocasiones, bajo la idea de ‘darle su manita de gato’".

"Para fortuna nuestra, entre ambos recubrimientos pictóricos se aplicó una capa semejante a la que se utiliza como base de preparación, y que permite remover el esmalte mucho más fácil. En pocas palabras, funcionó a manera de aislante entre la decoración ‘reciente’ y la original, la que además es de una policromía y una ornamentación muy rica".
 
En opinión de Roxana Romero, el estofado de la talla se encuentra muy completo, y después de cuatro meses de trabajo se tiene un avance del 70 por ciento, esta labor ha consistido básicamente en el retiro en forma mecánica —mediante bisturí— de gran proporción de la capa pictórica sobrepuesta, de color rojo en la capa y verde en el faldón.
 
"Afortunadamente la escultura no tiene problemas estructurales, sólo en una primera instancia se le fumigó para descartar la presencia de algún parásito que pudiera contaminar las demás piezas que, de manera paralela, se trabajan en la Coordinación".
 
Roxana Romero explicó que la siguiente etapa prevé el resane de las partes faltantes. Posteriormente se llevará a cabo la reintegración cromática, completar algunos diseños sugeridos, con el objetivo de que la lectura del color y de las formas, sea mucho más integral.
 
"La capa original de San Miguel Arcángel es óleo, entonces debemos buscar un material que se aplique y seque de manera similar, pero sin ser óleo. La idea de la reintegración es que, mediante una observación más o menos minuciosa, sea posible distinguir la intervención del original".
 
La experta del INAH, concluyó que probablemente la pieza esté terminada hacia fines de este año, momento en que será devuelta a la comunidad de Santa Catarina Tayata.

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Gabriel Ulises Leyva Rendón

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