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Magna exposición, en Abril.

Con motivo de las tres décadas del descubrimiento de la Coyolxauhqui, el Museo del Templo Mayor ha preparado un ciclo de conferencias en las que se abordará su hallazgo y rescate, su simbolismo, su reconstrucción cromática, una retrospectiva del Proyecto Templo Mayor y los resultados de las recientes excavaciones realizadas en el área.
 
Imagen convertida en pieza emblemática del Museo del Templo Mayor y de nuestra nacionalidad, el monolito de la diosa lunar Coyolxauhqui cumple 30 años de haber sido descubierta para atestiguar el renacimiento de los vestigios del principal edificio de la antigua ciudad de Tenochtitlan, aportando así grandes conocimientos sobre la sociedad mexica y su cosmovisión.
 
Después de cinco siglos de permanecer oculta, el 28 de febrero de 1978 apareció nuevamente La de los cascabeles en el rostro, y como toda mujer "caprichosa" —expresa su afortunado descubridor, el arqueólogo Raúl Arana—, obligó al cierre de una calle (Guatemala), a la expropiación de 40 mil metros cuadrados de terreno que dieron paso a la conformación del Proyecto Templo Mayor, a una declaratoria de Centro Histórico y a una historia de hallazgos sin fin.
 
Los arqueólogos Raúl Arana Álvarez, Felipe Solís, Lourdes Cué y Fernando Carrizosa, Eduardo Matos, y Leonardo López Luján, serán los encargados de hablar sobre la importancia de este monumento. Las ponencias se llevarán a cabo los días sábado del presente mes, además del 1 de marzo, en el Auditorio "Eduardo Matos Moctezuma" del  recinto, a partir de las 10:00 horas.
 
En conferencia de prensa, Matos comentó que estas charlas irán de lo anecdótico a los datos científicos más recientes obtenidos sobre Coyolxauhqui. En este sentido destaca una segunda versión, propuesta por Cué y Carrizosa, sobre la policromía original del monolito —básicamente amarillo ocre, rojo y azul, colores que se han perdido casi por completo— y su significado. Una primera hipótesis fue realizada por la doctora Carmen Aguilera.
 
Asimismo —dio a conocer el doctor Carlos González González, director del Museo del Templo Mayor—, para el mes de abril, ese espacio prepara la magna exposición Coyolxauhqui y el Templo Mayor: 30 años reconstruyendo el pasado (1978 – 2008), la cual brindará una retrospectiva de los aportes científicos generados por el Proyecto Templo Mayor, esto a partir de la exhibición de piezas —algunas de ellas inéditas—, recuperadas en excavaciones.
 
En tanto, como parte de una pequeña muestra: Pieza del mes, se exhibirán monedas y billetes puestos a circulación por el Banco de México, en distintos años, con la representación de la diosa lunar mexica. Además, en próximas fechas se emitirá un billete de lotería conmemorativo.
 
Aunque no hay certeza de la fecha exacta de su descubrimiento: el 21 de febrero cuando trabajadores de Luz y Fuerza del Centro se topan con la escultura; o la madrugada del 23 cuando Raúl Arana acudió a la esquina de Guatemala y Argentina tras el reporte del ingeniero Orlando Gutiérrez; para Arana éste no ocurrió sino hasta las 4:30 de la madrugada del 28 de febrero, previo a la visita del presidente José López Portillo.
 
"La cuadrilla de trabajadores electricistas pudo efectuar el hallazgo, pero el verdadero descubrimiento de Coyolxauhqui, hablamos de su identificación científica realizada por 17 investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), coordinados por el arqueólogo Ángel García Cook y por mí, ocurrió el 28 de febrero".
 

Hija de Coatlicue, hermana de Huitzilopochtli

El mito de Coyolxauhqui surge cuando Coatlicue (la tierra), al barrer su templo en el cerro de Coatepec, queda preñada por unas plumas de colibrí que, provenientes del cielo, ella había guardado en su pecho. Este hecho disgusta a su hija, Coyolxauhqui, quien junto con sus hermanos, los 400 Centzon Huitznaoa (las estrellas), decide matarla al considerar ese embarazo, una afrenta.
 
 Cuando la luna y las estrellas estaban a punto de asesinarla, nace Huitzilopochtli (el sol), quien ataviado para la guerra y armado con una serpiente de fuego llamada Xiuhcóatl, decapita a Coyolxauhqui y la arroja del cerro de Coatepec. Al caer fue desmembrándose, tal y como muere la luna cada mes derrotada por el sol.
 
Lo anterior explica el fenómeno celeste mediante el cual la luna muere y nace por fases, por ello Coyolxauhqui fue encontrada al pie de la escalinata del adoratorio de  Huitzilopochtli, en el Templo Mayor. De acuerdo con el arqueólogo Eduardo Matos, ese mito fue convertido en ritual a través de la fiesta de Panquetzaliztli, en la que eran sacrificados prisioneros para Huitzilopochtli.
 
El relieve de Coyolxauhqui muestra a la diosa decapitada y mutilada de brazos y piernas, con gotas de sangre que manan de las extremidades y que dejan expuestas las coyunturas óseas. Está adornada con un cinturón de serpiente bicéfala rematado con un cráneo en su espalda. Mientras la serpiente de dos cabezas se repite en los atados de muslos y brazos, las articulaciones y los talones de sus pies están adornados con mascarones compuestos por un rostro de perfil provisto de colmillos.
 
El tronco, con los pechos flácidos, está de frente, en tanto que sus caderas dan un giro mostrándose de perfil y obligando a las extremidades colocarse de igual forma. Su cabeza porta un gran penacho de plumas y su cabello está adornado con círculos. Las orejeras, compuestas por tres figuras geométricas, enmarcan su rostro, cuyo ornamento principal, los cascabeles en la mejilla, dan nombre a la diosa de la Luna.
 
El monolito de Coyolxauhqui fue tallado en andesita y colocado al pie del templo de Huitzilopochtli en la época del tlatoani Axayácatl, entre 1469 y 1481 d.C. Mide 3.25 metros de diámetro máximo y 30 centímetros de espesor, y su peso aproximado es de ocho toneladas.
 

Actividades paralelas

Para esta conmemoración, el Departamento de Servicios Educativos del Museo del Templo Mayor ha preparado, a su vez, distintos actividades en las que la diosa mexica será el eje principal.
 
Talleres de pirograbado en guajes, y de elaboración de libros en papel amate y de dulces tradicionales en azúcar glass, dirigidos a niños y adultos, tendrán lugar los días sábado de febrero, a partir del 9, en la explanada de la zona arqueológica (donativos de $35.00 a $50.00).
 
Los mitos sobre el nacimiento de Huitzilopochtli y el de Coyolxauhqui, se abordarán, respectivamente, a través de la narración oral y un espectáculo con títeres. El primero, de entrada gratuita, se realizará los sábados de este mes, a las 10:00 y 12:00 horas. Mientras, el montaje a cargo del grupo Luna Llena, se llevará a cabo los domingos de febrero en punto de las 13:00 horas (donativo de $80.00).