Imprimir

Foto: Medios/INAHAl aniversario se sumarán actos conmemorativos por los 50 años de investigaciones en el sitio, iniciadas por el doctor Charles Di Peso

La zona arqueológica de Paquimé, en Chihuahua, una de las más importantes del norte de México, cumplirá en este 2008 una década como Patrimonio Mundial, razón por la que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) prevé la realización de una serie de actividades conmemorativas no sólo por este hecho, sino por medio siglo de investigaciones en el sitio.

Aunque en la actualidad sólo se llevan a cabo trabajos de mantenimiento y conservación a las estructuras prehispánicas, uno de los objetivos es lograr una mayor integración entre el Museo de las Culturas del Norte y la propia zona arqueológica. Este aspecto forma parte de un Plan de Manejo para su adecuada gestión, documento que tiene un 60 por ciento de avance.

En opinión de Laura Vázquez Vega, directora del sitio de Paquimé, los avances de investigación en éste han sido por demás relevantes en los últimos 50 años, estudios que dieron inicio con las exploraciones del doctor Charles Di Peso, con el apoyo de la Fundación Amerind. No obstante, con el paso del tiempo, algunas tesis sobre el desarrollo del lugar también han evolucionado.

“Una de las premisas que se manejó por mucho tiempo, era aquella que vinculaba la fundación y crecimiento de Paquimé con la presencia de grupos mesoamericanos. Ahora, algunas investigaciones de carácter muy sólido, brindan indicios de que fueron comunidades o población del suroeste del actual Estados Unidos, las que arribaron a este territorio. Estamos en ese debate, el cual debe quedar plasmado”.

Por ello, hacia la segunda mitad de 2008, se realizará un encuentro con especialistas sobre Paquimé, reunión en la que se espera contar con la presencia de la doctora Beatriz Braniff, quien en su momento fue la responsable de conformar el guión del Museo de las Culturas del Norte. En esta actividad participarán, asimismo, las distintas coordinaciones del Instituto.

Entre las tareas prioritarias que tienen lugar en este momento —explicó la etnóloga—, se hallan las relacionadas con el otorgamiento de una visita de calidad tanto en el citado museo como en la zona arqueológica, y que incluye la disposición de andadores, recorridos con guía, y el mantenimiento a las áreas verdes, entre otros.

“Desde hace algunos meses también nos hemos abocado a la sistematización de estadísticas en torno a los distintos tipos de visitante, afluencia, sondeos; es decir, conocer la manera en que los visitantes perciben los servicios que se ofertan y si la información que se les brinda cubre sus necesidades de información.”

“Uno de los resultados obtenidos refiere que para muchos de ellos, el cedulario es muy técnico, cuando debe ser comprensible para cualquier persona. Todas estas conclusiones se plasmarán más tarde en la puesta al día del conjunto de datos dispuesto en el sitio”, expreso Laura Vázquez Vega.

Paquimé recibe la visita de, aproximadamente, 50 mil personas por mes, sobre todo en las temporadas de mayor impacto relacionadas con el equinoccio de primavera, y las vacaciones de verano e invierno. Y si bien la población es mayoritariamente nacional, también acude público procedente de algunos estados del sur de la Unión Americana, así como de Canadá.

La protección técnica y legal de la zona arqueológica de Paquimé es otro de los factores en lo que se tiene un importante avance. Se llevan a cabo reuniones con las comunidades aledañas a fin de que se enteren acerca de su importancia y las razones por las que debe evitarse la invasión a la poligonal, aproximadamente 146 hectáreas, 7 de las cuales se encuentran investigadas y con vestigios expuestos.

Para la directora de la zona arqueológica, el contar con un plan de manejo para Paquimé permitirá a corto, mediano y largo plazo, atender otros aspectos fundamentales más allá del arqueológico, como lo son la difusión, la comunicación educativa, el manejo de colecciones, y la protección técnica y legal del mismo, por citar algunos.

“Una intención más —concluyó— será buscar otro tipo de fuentes de financiamiento a través del gobierno del estado de Chihuahua, de la iniciativa privada, fundaciones internacionales, e inclusive, de una sociedad de amigos, la cual ya comienza a conformarse”.

 
Paquimé: Casas Grandes

El término Paquimé, que en lengua náhuatl significa ”Casas Grandes”, se refiere tanto a la ciudad como a su área cultural específica, de modo que incluye las pinturas rupestres del área de Samalayuca, que representan las primeras imágenes del pensamiento americano, el valle ocupado por la zona arqueológica y las cuevas con casas de las montañas.

Hacia 1958 las investigaciones desarrolladas por el doctor Charles Di Peso, con apoyo de la Fundación Amerind, permitieron establecer una cronología para el lugar, integrada por tres periodos básicos: el periodo Viejo (10000 a.C.-1060 d.C.); el periodo Medio (1060-1475), y el periodo Tardío (1475-1821).

Paquimé amalgamó en su vida cotidiana elementos de las culturas del norte (por ejemplo, la Hohokam, la Anazasi y la Mogollón), tales como la arquitectura de tierra, las puertas en forma de paleta y el culto a las aves, entre otros, con elementos de las culturas sureñas, en particular de los toltecas de Quetzalcóatl, como el juego de pelota.

Paquimé fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO porque su arquitectura de tierra es un marcador cronológico en el desarrollo de las técnicas constructivas de ese singular tipo arquitectónico; todas las residencias y espacios están hechos con una técnica constructiva que empleaba barro batido, vaciado en moldes de madera y colocado hilada tras hilada, una sobre otra, hasta que se alcanzaba la altura prevista.