Monumentos Históricos de Querétaro y las Misiones Franciscanas

La conservación de los sitios declarados como patrimonio mundial, representa el mayor reto que hay que enfrentar y en el caso de la Sierra Gorda del estado de Querétaro se trata de la Zona de Monumentos Históricos y las Misiones Franciscanas,  que obtuvieron dicho reconocimiento por la UNESCO en 1986 y 2003, respectivamente.

“El trabajo de conservación del patrimonio edificado es una labor que nunca termina y más aún en el caso de los bienes declarados como patrimonio mundial”, señalo Diego Prieto Hernández, director del Centro INAH-Querétaro, al hacer un balance de la primera década de obtención de dicho reconocimiento en el caso del centro histórico de esta ciudad, y los primeros cuatro de las misiones franciscanas.

El centro histórico queretano, donde se ubican cerca de mil 600 edificaciones antiguas y en donde se destaca la ausencia de construcciones que alteren las volumetrías del paisaje, ha sido objeto en los últimos 10 años de programas de intervención que han permitido preservarlo en optimas condiciones.

No obstante, la expansión urbana y la creciente actividad turística que en los últimos años ha comenzado a registrar la capital de Querétaro, ha originado nuevas problemáticas relacionadas con el congestionamiento vial del centro histórico.

“En épocas pasadas Querétaro presentaba un estancamiento económico y urbano, lo que paradójicamente significó la conservación del centro histórico”, externó el representante del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en esa entidad.

“Se nos presentan nuevos retos con la creciente actividad turística y la actividad económica, cono el tráfico vial en el centro histórico que debe atenderse con un programa que integre los temas de vialidad, transporte público y estacionamientos”; aseveró Prieto Hernández.

Luego de la inscripción de este sitio en el listado mundial, el trabajo de conservación de esta zona de monumentos se ha mantenido de manera permanente. “El gobierno estatal ha estado desarrollando constantemente programas de intervención con la asesoría del INAH, principalmente en aquellos que presentan algún grado de deterioro, como el  caso de construcciones de carácter religioso”, dijo.

A esta tarea se han sumado la autoridad municipal, la sociedad y la Asociación de Ciudades Mexicanas del Patrimonio Mundial. “En este último caso se ha logrado hacer ese intercambio de experiencias entre centros históricos y la obtención de recursos enfocados principalmente a imagen urbana”, abundó el antropólogo al puntualizar que todo ello se traduce en el buen estado de  conservación de estos bienes culturales e históricos.

Los edificios que se incorporan en la Zona de Monumentos Históricos, corresponden en su mayoría al siglo XVIII, y en menor medida al XVI y XVII, además de algunas construcciones de principios del XIX. Se trata de inmuebles de carácter religioso, civil e hidráulico.

Por su parte, las Misiones Franciscanas de la Sierra Gorda, inscritas hace cuatro años en la Lista de Patrimonio Mundial, además del desafio de la conservación de estos templos de estilo barroco del siglo XVIII, también enfrentan retos relativos a las dinámicas turísticas que se generan alrededor de estos.

“A diferencia del estado ruinoso que hace más de 20 años presentaban las cinco misiones que se integran en la declaratoria, hoy cuentan con un estado de conservación digno, producto de las intervenciones a las que han sido sometidas desde 1982”, explicó el director del Centro INAH-Querétaro.

“En ese año, se inició un proceso para atender de manera oportuna estas unidades arquitectónicas, posteriormente hacia 1994 se retomó esta tarea y después de reforzó con el interés de formular la propuesta para lograr su inscripción ante la UNESCO”.

“Sin embargo tras ser declaradas, se reinició una nueva etapa de trabajo intensivo enfocado a la puesta en valor de estos edificios que dan cuenta de la segunda evangelización que emprendió la orden franciscana en el siglo XVIII, en la Sierra Gorda tras el exterminio del que fueron objeto pames y jonases que se resistían a la evangelización”, abundó Prieto Hernández.

En los últimos cuatro años, tras la declaratoria el gobierno del estado ha destinado alrededor de 25 millones de pesos a diversas acciones de conservación como inyección de grietas, saneamiento de cubiertas y bajadas de agua, reposición de viguerías de claustros, recuperación de fachadas e iconografía en argamasa, así como a la recuperación parcial de pintura mural al interior de los templos.

La preservación de las misiones de Santiago de Jalpa, Nuestra Señora de la Luz de Tancoyol, Santa María del Agua Landa, San Francisco del Valle de Tilaco y San Miguel Concá, también ha contado con la participación de los respectivos gobiernos municipales, quienes se han interesado en la atención de las áreas aledañas a estos templos, como plazas públicas donde se han efectuado acciones en materia de imagen urbana.

“Ahora el reto es lograr un aprovechamiento sustentable de estos bienes culturales (misiones) donde las dinámicas turísticas que se están dando alrededor favorezcan a las comunidades”, puntualizó el antropólogo.

Sostuvo que para ello se debe dar el ordenamiento de la actividad económica,  a fin de propiciar la conservación de los inmuebles y generar diversas oportunidades de desarrollo para las poblaciones, concluyó.

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