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De la autoría del investigador del INAH, Milton Hernández, el texto Los pescadores ribereños de la Bahía del Tóbari. Foto: Cortesía etnólogo Milton Hernández.

 

*** Del investigador del INAH, Milton Hernández, el texto Los pescadores ribereños de la Bahía del Tóbari…, obtuvo el primer lugar del Premio Francisco J. Múgica

 

*** Además de una mirada antropológica al vínculo ancestral de los pueblos y el mar, recoge problemáticas y plantea soluciones en favor de las comunidades pesqueras del país

 

 

Al sur del estado de Sonora se ubica la Bahía del Tóbari, una ribera que acoge a numerosas comunidades de pescadores tradicionales pertenecientes a la nación indígena mayo o yoreme, quienes desde generaciones atrás se dedican a dominar el mar, saliendo diario a buscar peces y moluscos que les den sustento o puedan comerciar en los pueblos comarcanos.

 

Centrada en el devenir y en las problemáticas actuales de estas comunidades, la investigación del etnólogo Milton Gabriel Hernández García, adscrito al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), recientemente ha sido anunciada como ganadora del primer lugar del Premio Nacional “Diputado Francisco J. Múgica”.

 

Otorgado por el Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria de la Cámara de Diputados, el galardón reconoció en su quinta edición, 2021, al texto escrito por Hernández García, titulado Los pescadores ribereños de la Bahía del Tóbari, Sonora, frente al riesgo y la crisis socioambiental. Problemática y construcción de alternativas desde la perspectiva de los actores sociales.

 

Sobre esta investigación, inscrita en un proyecto académico mayor que estudia también a otras dos regiones pesqueras de Sonora, las bahías de Guaymas y de Kino, el investigador del Centro INAH Tlaxcala, actualmente comisionado en la Coordinación Nacional de Antropología del instituto, comenta que su trabajo etnográfico en dicha región inició y se ha mantenido desde 2004.

 

Gracias al vínculo establecido con las cooperativas pesqueras, pescadores independientes e incluso con las personas que se dedican a tareas de pospesca, como la limpia de camarones o la venta al menudeo de los productos, es que el autor ha estudiado a fondo una región sobre la cual existen pocos antecedentes académicos, algunos de ellos pertenecientes a la biología marina y otras disciplinas ambientales.

 

El uso de las teorías y los procedimientos antropológicos ha sido clave para entender la relación que pueblos de la bahía, pertenecientes al municipio de Benito Juárez, como Paredón Colorado, Paredoncito y Aceitunitas tienen respecto al mar.

 

Como punto inicial, detalla el etnólogo, se considera al océano como un elemento sagrado, dado que para los yoreme es esencial solicitar permiso a la ‘viejita del mar’ o la ‘dueña del mar’, una entidad que piensan como una mujer mayor que controla las aguas y a las criaturas del mar, antes de salir a pescar en las pangas o en los botes, y a quien también deben agradecer si la pesca es buena.

 

Además de entrevistas y talleres participativos, entre otras herramientas empleadas para la investigación, también ha ponderado recoger las mayores problemáticas actuales de los pescadores sonorenses, a fin de plantear alternativas para su solución.

 

“El problema más evidente es el ambiental, ya que la Bahía del Tóbari es una zona profundamente impactada por la contaminación agroindustrial, ya que colinda con el Valle del Yaqui, cuyas aguas de riego son descargadas al mar con agroquímicos y plaguicidas porque no reciben tratamiento”.

 

Otras problemáticas son la presencia de pescadores furtivos y de barcos industriales de pesca de altura que extraen toneladas por cada arrastre, y que al hacerlo afectan, a menudo, a especies protegidas por las leyes mexicanas.

 

Por todo lo anterior, es destacable que los propios pescadores hayan expresado alternativas como la creación de lagunas que faciliten el tratamiento de las aguas antes de que entren al mar, y el reordenamiento ecológico y territorial de la bahía, a fin de establecer “en qué temporadas del año, dónde, con qué métodos y qué especies se pueden capturar”, con miras a permitir que la fauna pueda descansar y recargar su población de forma natural.

 

“Esta investigación se enfoca en quienes han sido invisibilizado por años: los pescadores. Prestar atención a estas comunidades permitirá dar voz a actores sociales que a su vez reciben menos visibilidad dentro del ámbito pesquero, como las mujeres, quienes se ocupan de labores fundamentales como la limpia y la venta de los productos, incluso, hay muchas de ellas que ya se hacen a la mar para pescar”.

 

Cabe destacar que como resultado del premio dado por la Cámara de Diputados, el trabajo del investigador del INAH será editado y publicado como libro, lo que facilitará su difusión y, quizá, la extrapolación de su contenido a otras latitudes pesqueras del país. Además, concluye Milton Hernández, el interés que han mostrado los diputados de las comisiones de Pesca y Medio Ambiente en su investigación, puede ser clave para establecer sinergias con los pescadores e impulsar futuras políticas públicas en su favor y del ecosistema del cual dependen.

 

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