Los dos talleres gratuitos enseñarán a sus asistentes cómo preparar adobes y mezclas de mortero, así como acciones de seguridad emergente. Foto Luis Guerrero

 

 

 

*** Se busca que las comunidades afectadas por los recientes sismos reconozcan la importancia de su patrimonio y la legislación vigente para la recuperación de dicho legado

 

*** Inaugurado por autoridades de los centros INAH Guerrero y Zacatecas, el curso conjunta a restauradores, arqueólogos, arquitectos y otros especialistas en la materia

 

Autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) dieron inicio en Tepecoacuilco, Guerrero, al Curso Teórico-Práctico: Rehabilitación de la arquitectura tradicional de tierra en casos de sismos, dirigido a especialistas en la industria de la construcción y a público en general para sensibilizar a la población afectada por los recientes sismos sobre la importancia de conservar el patrimonio cultural de sus comunidades, e introducirla a las acciones de estabilización y restauración de dichos inmuebles.

 

Inaugurado por los titulares de los centros INAH Guerrero y Zacatecas, Blanca Jiménez Padilla y Carlos Augusto Torres, respectivamente, así como por el alcalde de Tepecoacuilco, Julio Alberto Galarza, el curso conjunta a especialistas del instituto, adscritos a la Coordinación Nacional de Conservación de Patrimonio Cultural (CNCPC) y a la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM), así como a expertos de la UNAM y otras instituciones.

 

El arqueólogo Tomás Villa, de la CNCPC, compartió a los asistentes una introducción a conceptos como patrimonio cultural y elementos de la legislación vigente en la materia.

 

Posteriormente, el arquitecto restaurador Riccardo Caffarella, de la ENCRyM, expuso que la primera respuesta ante un sismo debe ser garantizar la seguridad de los ocupantes de los inmuebles y, luego de ello, tener calma para evitar realizar intervenciones que pudieran ser contraproducentes para la estructura de los edificios y monumentos afectados por dichos fenómenos naturales.

 

Los especialistas coincidieron en que los recientes eventos telúricos demostraron que materiales como el adobe y el bajareque —mezcla de elementos vegetales como varas, carrizo y palos entretejidos recubiertos de arcilla— se comportan mejor durante los deslizamientos de tierra dado su carácter elástico, sin embargo, son poco usados actualmente ya que se les considera una arquitectura ligada a la pobreza o al pasado.

 

En este sentido, el restaurador de la ENCRyM, Luis Fernando Guerrero, destacó que una meta del curso (el cual será videograbado por personal de la CNCPC tanto en sus sesiones teóricas como prácticas para ponerlo a disposición de audiencias más amplias), es reencontrar a las comunidades con sus saberes originarios.

 

“Las políticas públicas han propiciado el cambio de la arquitectura tradicional porque es mal vista desde la perspectiva de los indicadores internacionales de desarrollo, esto ha llevado a cambiar las techumbres de tierra por las de láminas y paredes de adobe por recubrimientos de cemento, lo que es lamentable porque combinan sistemas constructivos incompatibles que, además, responden de manera diferente a los sismos”.

 

Los expertos hicieron hincapié en la importancia de no añadir construcciones a las viviendas de tierra tradicionales o a los monumentos antiguos, toda vez que al ser elementos heterogéneos, su comportamiento es distinto a los del inmueble original.

 

Ejemplificaron que en el caso de la iglesia de la Inmaculada Concepción de María, del propio municipio de Tepecoacuilco, construida en el año de 1543 y cuyo campanario, instalado siglos posteriores, se desprendió en su parte más alta en un fenómeno de oscilación también observado en otros templos antiguos de Morelos, Oaxaca, Chiapas, Puebla y el Estado de México.

 

Pese a ello, indicaron que el campanario de Tepecoacuilco, así como los del resto de las poblaciones analizadas por especialistas del INAH, el 19 de septiembre se comportó como un “elemento de sacrificio” que si bien colapsó, absorbió la energía del sismo que de otra manera habría podido causar mayores daños en los templos.

 

El alcalde de Tepecoacuilco, Julio Alberto Galarza, comentó que en su localidad se tienen registrados 1,001 edificios afectados, y afortunadamente gran parte de ellos sólo presentan daños menores, por lo cual destacó la importancia de contar con personal especializado para las fases de reconstrucción y el mantenimiento futuro del legado comunitario.

 

La sesión de apertura del curso, realizada en el auditorio del ayuntamiento de la localidad guerrerense, contó también con la presencia de la restauradora Marlene Sámano Chong, de la ENCRyM; Francisco Javier Santoveña Bueno, del Centro INAH Guerrero, y Brenda Hernández Valencia, de la UNAM.

 

Cabe destacar que el curso-taller también contará con dos sesiones prácticas a celebrarse del miércoles 11 al jueves 12, de 10:00 a las 17:00 horas, en el edificio histórico de Tepecoacuilco conocido como Casa del Diezmo.

 

Enfocadas a arquitectos, ingenieros civiles, albañiles, estudiantes de arquitectura y  a la ciudadanía no especializada en construcción, ambos talleres gratuitos enseñarán a sus asistentes cómo preparar adobes y mezclas de mortero, así como acciones de seguridad emergente, como el confinamiento de zonas de riesgo y el apuntalamiento de las mismas, la consolidación de grietas y recuperación (total o parcial) de plomo en columnas, o la recomposición del sistema constructivo de cubiertas, por citar algunas.

 

Finalmente, hicieron énfasis en que el uso de materiales y técnicas tradicionales también puede elevar la calidad de vida en las viviendas reconstruidas dado que tales elementos —utilizados desde épocas prehispánicas— tienen un mejor comportamiento ante los cambios de temperatura y aíslan eficientemente el ruido, amén de su bajo costo en comparación con el concreto y su mejor resistencia a los sismos.

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Atención a medios de comunicación

 

  Arturo Méndez

 

Suli Kairos Huerta Figueroa
Directora de Medios de Comunicación

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