Eduardo Matos Moctezuma. Foto: Héctor Montaño, INAH.

 

 

 

*** Al inaugurar la Cátedra Eduardo Matos Moctezuma, creada en su honor por la Universidad de Harvard, el arqueólogo reflexionó sobre sus inicios y aportes al conocimiento del México prehispánico
 

*** Autoridades del INAH y la casa de estudios estadounidense coincidieron en que este esfuerzo académico favorece el intercambio entre profesores, investigadores y estudiantes de ambas instituciones

 

“Ninguna otra disciplina puede penetrar en el tiempo y confrontar a las obras del hombre y al hombre mismo como lo hace la arqueología. Es una disciplina plural y universal que lo mismo descubre el palacio del poderoso que la casa del humilde”, manifestó Eduardo Matos Moctezuma, investigador emérito del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), al inaugurar la cátedra internacional que, en honor suyo y con su nombre, creó la Universidad de Harvard.

En la conferencia inaugural llevada a cabo en el Museo Nacional de Antropología (MNA), y acompañado de autoridades como Aída Castilleja González, secretaria técnica del instituto y representante del director general del INAH, Diego Prieto Hernández, además de la institución académica estadounidense, el profesor Matos hizo un recuento de sus inicios en la arqueología, sus lecturas, influencias profesionales y algunos de los derroteros investigativos a los cuales ha dedicado gran parte de su carrera.

Declaró que muchas de sus indagaciones pueden agruparse dentro de tres temas principales: la historia de la arqueología; el Proyecto Templo Mayor en el Centro Histórico de la Ciudad de México —que lidera desde su creación en 1978—, y conceptos como la vida y la muerte, fundamentales para muchas civilizaciones mesoamericanas.

La antropóloga Aída Castilleja indicó que justo en reconocimiento a la producción académica, pero también a la “capacidad moral e intelectual del profesor Matos”, se diseñó la que es la primera cátedra binacional que la Universidad de Harvard dedica a un mexicano en casi 400 años de historia.

Detalló que la Cátedra Eduardo Matos Moctezuma Lecture Series durará cinco años y tendrá un comité académico que, anualmente, elegirá a un nuevo conferencista para dar una presentación en México durante el otoño y otra en Harvard durante la primavera, acerca de planteamientos vanguardistas o hallazgos novedosos en el campo arqueológico.

David Carrasco, Neil L. Rudenstine Professor of the Study of Latin America en la Harvard Divinity School y profesor de Antropología en Harvard, confió en que la cátedra será un puente para unir los recursos y talentos de la casa de estudios norteamericana y la comunidad cultural mexicana. Asimismo, presentó la pintura titulada Caballero Águila/Eagle Warrior, creada por el artista mexicoamericano George Yepes, y seleccionada para ser la imagen de la cátedra. Se entregará una reproducción de dicha obra a cada uno de los futuros panelistas.

En tanto, Mark Elliot, vice-provost for International Affairs and Mark Schwartz Professor of Chinese and Inner Asian History en la Universidad de Harvard, resaltó que la concreción del ciclo académico crea alianzas permanentes entre el INAH y escuelas específicas de Harvard, como el David Rockefeller Center for Latin American Studies (DRCLAS).

En segundo plano, dijo, la cátedra hará visible el papel activo y fundamental que tienen las instituciones culturales en las sociedades contemporáneas, así como lo importante que ha sido y es el estudio de las antiguas civilizaciones humanas.

Cabe destacar que dentro del examen que el profesor Matos realizó acerca de los inicios de la arqueología en nuestro país, mencionó a la Escuela Internacional de Arqueología y Etnología Americanas, que fundada en 1911 no sólo es considerada un antecedente directo del INAH, sino también una muestra del respaldo histórico que la Universidad de Harvard ha dado a la investigación de las culturas mesoamericanas, pues fue una de las múltiples instituciones que impulsaron la instalación de dicha escuela y, con ello, la profesionalización de la disciplina y la preservación del legado de las civilizaciones prehispánicas mexicanas.

Al hablar sobre la vida y la muerte en la antigüedad, el investigador aseveró que este tema ha ido compaginándose, por ejemplo, con la exploración del Templo Mayor, dado que a lo largo de cuatro décadas de trabajo en campo, se han podido localizar arqueológicamente numerosas estructuras que parten del Recinto Sagrado de Tenochtitlan, y que corresponden a dos “ejes simbólicos y paralelos” que resumían la cosmogonía de los mexicas; uno de la muerte y la guerra dedicado a Huitzilopochtli, y otro de la vida y el agua vinculado con Tláloc.

Algunas de las estructuras ubicadas en el eje de la muerte son el monolito de la diosa Tlaltecuhtli, el templo circular conocido como Cuauhxicalco, o descubrimientos hechos en los últimos años, como el Gran Tzompantli y el Juego de Pelota de la vieja capital mexica. Matos añadió que una particularidad de este eje es que coincide con los testimonios que sobre sus edificios, dimensiones y ubicaciones, fueron dados por cronistas como fray Bernardino de Sahagún.

El eje de la vida, aunó, se componía a su vez por el Templo de Tláloc en lo alto de la pirámide sagrada, las ofrendas en la denominada Cámara II, el Altar de las Ranas y por construcciones halladas en épocas recientes como el Templo de Ehécatl-Quetzalcóatl.

Concluyó que ambas vías eran de gran importancia simbólica y son todavía objeto de innovadoras exploraciones arqueológicas, sin embargo, el investigador emérito del INAH llamó la atención sobre el hecho de que los informantes de Sahagún únicamente mencionaron en sus relaciones al eje que evoca a la muerte y a la guerra, lo que, dijo, podría vincularse con la trascendencia que ambas actividades tenían dentro de su ritualidad y visión del mundo.

Como colofón al acto de apertura en la Cátedra Eduardo Matos Moctezuma, se inauguró la exposición temporal Voces de barro, selección de nueve esculturas precolombinas hechas a partir de dicho material, y seleccionadas por el propio profesor Matos de las colecciones del MNA y del Museo del Templo Mayor. La exhibición es de acceso libre y podrá visitarse en el vestíbulo del Museo Nacional de Antropología hasta los primeros días de diciembre próximo.

 

 

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