Reintegracion cromática. Foto Sección de Restauración del Centro INAH Morelos.

 

 

 

*** Se trata de una escultura policromada de san Mateo Apóstol y un catafalco de madera tallada decorado con hoja de oro
 

*** La intervención fue hecha en el Taller de Restauración del Centro INAH Morelos y la entrega oficial a la comunidad se realizará el próximo 28 de agosto

 

Como parte de las tareas emprendidas para la conservación del patrimonio cultural mueble del estado de Morelos, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) restauraron una escultura policromada de san Mateo Apóstol y un catafalco de madera tallada decorado con hoja de oro, que datan de los siglos XVII y XVIII, respectivamente, y pertenecen a la parroquia de San Mateo, en Atlatlauhcan.

Ambas piezas fueron trasladadas en diciembre de 2016 al Taller de Restauración del Centro INAH Morelos, ahí se realizó el registro inicial y diagnóstico de cada una de ellas, a partir de los cuales se iniciaron las labores de intervención en febrero pasado, informó Frida Mateos, restauradora y responsable de los trabajos.

La especialista destacó que san Mateo es el santo patrono de esta comunidad morelense, por lo que es poco habitual que los feligreses se desprendan tanto tiempo de su imagen.

“El primer paso consistió en realizar una limpieza general a la escultura de san Mateo —de 1.48 metros de altura, 65 centímetros de ancho y 45 centímetros de profundidad—, debido a que los feligreses solían mostrar su devoción acercándose a la pieza y tocarla con un ramo de rosas mojado, lo que propició que toda la parte frontal se desprendiera”.

Asimismo, indicó que la talla del siglo XVII parecía tener grandes ámpulas, producto de una intervención previa mal realizada, en la que le aplicaron pintura vinílica y esmalte. También se detectaron daños en los pies, causados por el movimiento de la imagen durante las procesiones.

Ante esta problemática, dijo, lo más difícil fue la reintegración cromática, ya que le habían aplicado sobre las corladuras verdes y rojas de la vestimenta, una pintura de aceite del mismo color, además de un betún o posiblemente barniz coloreado para darle un aspecto de envejecido.

Al momento de atender la escultura de manera profesional, se detectaron tres capas de acabados en el rostro, manos y pies. Por motivos de preservación, el equipo de especialistas del INAH decidió eliminar la capa más nueva debido a su deterioro y falta de compatibilidad con las policromías originales, y proteger la intermedia, que tiene un extraordinario estado de preservación y está cerca de la hechura.

La restauradora Frida Mateos explicó que la parte de la vestimenta de la escultura de san Mateo está decorada con la técnica llamada corladura, que da el efecto de colores metálicos, situación peculiar que la distingue de otras tallas del siglo XVII.

“Es una técnica muy antigua que se usaba cuando no se tenían las condiciones para decorar las esculturas con piedras preciosas. Entonces se  colocaba hoja de plata, luego se aplicaba un barniz con color y se hacían los tonos metálicos. La figura religiosa no ostenta hoja de plata pero si una en oro con barniz transparente”.

Añadió que sólo en la parte de la túnica tiene la técnica de estofado. Su semblante destaca por su sutil expresión y sus ojos de vidrio, aspectos que la convierten en una pieza muy fina en su manufactura.

La intervención de la escultura contó con el apoyo de los restauradores Tania Georgina Quevedo, Gerardo Calderón y Teresita Loera Cabeza de Vaca.

Frida Mateos indicó que la restauración ha cumplido con la expectativa planteada al inicio de los trabajos, de devolverle los tonos metalizados a la pieza de san Mateo Apóstol, mismos que reconstituyen la expresión e intención plástica de la obra.

En tanto, el catafalco de madera tallada, hecho en el siglo XVIII, está recubierto con hoja de oro y es una pieza procesional que lleva en su interior  al Santo Entierro; mide 2.03 metros de largo, 96.5 centímetros de alto y 88 centímetros de ancho.

La especialista del Centro INAH Morelos comentó que esta pieza también fue objeto de dicha intervención mal efectuada años atrás, en la que le aplicaron pinturas de aceite blanca, dorada, naranja y prymer gris.

Los expertos del INAH desmontaron los vidrios para trabajar con mayor facilidad el objeto cultural, y posteriormente se enfocaron en la limpieza y el retiro del colorante de aceite. Al resanarlo, lograron encontrar una pintura original, constituida por pinceladas de color lila y naranja.

“A pesar de tener la hoja de oro en un estado inconveniente, se pudo recuperar en su totalidad al igual que la línea auténtica de la talla. Sin duda, fue un trabajo muy cuidadoso y a la vez afortunado, porque al limpiar y remover la pintura de aceite no se causó daño a la policromía original”.

El catafalco tiene como peculiaridades, áreas grandes de color naranja brillante en su exterior y ángeles y querubines de color azul en su interior. Asimismo, en la parte inferior de los vidrios aparecen dibujados y pintados los símbolos de La Pasión.

En las labores de conservación de esta pieza participaron la arqueóloga y restauradora Mitzi Serrano; el artista plástico y auxiliar de restauración Oswaldo González; la restauradora Tania Georgina Quevedo, y la restauradora perito del Centro INAH Morelos, Anaité Monteforte Iturbe.

La ceremonia de entrega oficial de las dos piezas se realizará el próximo 28 de agosto en la parroquia de San Mateo, Atlatlauhcan, Morelos.

 

 

Archivos adjuntos:
Descargar este archivo (20170815_boletin_281.pdf)Boletín 281[Descarga]820 kB