Serge Bahuchet, profesor de etnobiología del Museo del Hombre en París, Francia, y Raffaela Cedraschi, investigadora del Museo de las Culturas. Foto: Jaziel Díaz, INAH.

 

 

 

*** Serge Bahuchet, profesor de etnobiología del recinto francés, habló del proceso de renovación de este espacio en 2015, en el Museo Nacional de las Culturas
 

*** El nuevo guión museográfico tiene como hilo conductor tres preguntas universales y filosóficas: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos?

 

Luego de su renovación integral realizada en 2015, el Museo del Hombre en París, Francia, se ha transformado en un recinto integrador y transversal, así como un centro de investigación y de enseñanza sobre la evolución del hombre y las sociedades, el cual mantiene la filosofía de uno de sus fundadores Paul Rivet,  quien soñó con un museo como laboratorio, sostuvo Serge Bahuchet, profesor de etnobiología del recinto, en su visita a México, invitado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

El especialista francés ofreció una conferencia magistral en la Sala Polivalente del Museo Nacional de las Culturas, en la que expresó que en esta renovación se integraron temáticas como la historia del hombre, la biología, la antropología social  y la genética, con lo que pasó de ser un museo de etnología a un recinto que combina diferentes disciplinas. Además tiene como  hilo conductor tres preguntas universales y filosóficas: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos?

Este cambio se dio a partir de la creación del Museo de quai Branly, en la ciudad parisina, a donde se trasladó gran parte de su acervo etnográfico, por lo que el nuevo discurso museológico se apoyó en sus colecciones de prehistoria que reúne 700 mil piezas; de antropología biológica, que llega a las 30 mil; de antropología cultural, con 8 mil, y de etnobotánica, con 100 mil especímenes.          .

“Se tomó la decisión de trabajar sobre la biodiversidad y de hacer una renovación arquitectónica de los espacios de exhibición, salones de enseñanza y oficinas”.

Explicó que en el recorrido se plantean las interrogantes ¿Quiénes somos? y ¿qué es eso de ser humano? Para hacer un ser un humano se necesita un hombre, una mujer, una sociedad, una religión y una filosofía. Así que en una primera vitrina, dijo, se aprecian bustos de personas de todas las culturas del mundo, realizados en la primera mitad del siglo XIX. Además se pueden escuchar grabaciones de 30 lenguas que reflejan la diversidad lingüística.

En el apartado ¿De dónde venimos? se habla de la evolución biológica, que no es para nada lineal, y mostramos la convivencia de muchas especies representada en forma de árbol, donde se observan especímenes antiguos, como el fósil del hombre de Cromañón, y reproducciones de neandertales, entre otros. 

Asimismo, se pueden apreciar animales del Paleolítico Superior, porque muchos de ellos todavía existen, y utensilios de hueso que los antepasados hicieron con los restos de esa fauna, también se aborda la domesticación de las plantas y los minerales, estos últimos a través de la metalurgia y la cerámica.

La última parte del recorrido es ¿Hacia dónde vamos?, que hace referencia a la globalización y a la pretensión de homogeneizar las sociedades. Ahí tratamos de mostrar que no será así a través de diferentes piezas, ya que cada cultura se reinventa a pesar de tener objetos de otros lados, un ejemplo son las fundas de celulares, en todas partes existen pero en cada sitio son diferentes, lo mismo pasa cuando llevas un autobús francés a Senegal, lo adoptan a su tradición y aunque es un medio de transporte adquiere las características de esa cultura.

El especialista dijo que en esta reestructuración el museo sigue haciendo investigación y ofrece enseñanza a más de 150 alumnos anualmente, por lo que sigue cumpliendo con la premisa para la que fue creado: ser un museo laboratorio. 

 

 

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