Monte Albán

El sitio arqueológico fue un extraordinario centro cultural en la extensa región de los valles de Oaxaca. Foto: Héctor Montaño, INAH.

 

 

 

*** La arqueóloga Elba Estrada dictó la conferencia Sitios hermanos, Teotihuacan y Monte Albán, en el Centro Cultural San Pablo, en la ciudad de Oaxaca

 

*** La actividad se enmarca en la conmemoración de los 30 años de la inscripción de ambas ciudades en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO

 

Monte Albán y Teotihuacan, dos de las zonas arqueológicas más importantes de México, que este año cumplen 30 de haber sido inscritas en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, cuentan con valores patrimoniales que las han hermanado, además de una relación histórica que se remonta hacia 200 d.C., cuando individuos provenientes de las tierras altas del sitio oaxaqueño se asentaron en terrenos teotihuacanos para crear el Barrio Zapoteca o Tlailotlacan.

 

Para conmemorar sendos aniversarios de la declaratoria de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), establecida el 11 de diciembre de 1987, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través de su centro en Oaxaca, organizó la conferencia Sitios hermanos, Teotihuacan y Monte Albán, que la arqueóloga Elba Estrada dictó en la Capilla del Rosario del Centro Cultural San Pablo, de la capital oaxaqueña.

 

La jefa del Departamento de Museos y Comunicación Educativa de la Zona Arqueológica de Teotihuacan explicó que entre los valores que fraternizan a estos dos importantes sitios está el ser obras maestras del genio creativo del ser humano, además de haber influido en culturas posteriores, como la tolteca y mexica, en el caso de Teotihuacan.

 

Mencionó que, de acuerdo con las investigaciones que se han realizado en el sitio teotihuacano, como las hechas por la doctora Verónica Ortega, se han identificado más de dos mil conjuntos habitacionales, cuyos edificios construidos en piedra contaban con aplanados de cal, material en el que los zapotecas eran especialistas.

 

“Verónica Ortega ha investigado y hecho su tesis doctoral sobre la presencia oaxaqueña en la Ciudad de los Dioses durante el periodo Clásico (200-250/650 d.C.). Probablemente los zapotecas no sólo hayan participado con mano de obra, sino que también pudieron tener un papel importante en la toma de decisiones sobre algunos aspectos en la construcción de la urbe.

 

La creadora y coordinadora del proyecto Jóvenes Guardianes de Teotihuacan (reconocido por la UNESCO en 2015 por su trabajo con las comunidades), destacó que uno de los retos a los que ambas zonas patrimoniales se enfrentan es la cantidad de visitantes.

 

“Teotihuacan es uno de los sitios arqueológicos más visitados en el mundo, con un promedio de casi tres millones al año, cantidad que registra el Museo del Louvre o el Coliseo Romano, por lo que se necesita encauzar a todo este público para que su interés no radique sólo en subirse a las pirámides del Sol o de la Luna, sino difundir los valores patrimoniales del lugar”.

 

El valor universal de la Zona Arqueológica de Teotihuacan radica en la disposición geométrica de su traza urbana, articulada por ejes ortogonales, relacionadas con las elevaciones geográficas circundantes que sirvieron de modelo a numerosas ciudades prehispánicas.

 

En tanto, Monte Albán fue un extraordinario centro cultural en la extensa región de los Valles de Oaxaca, en el que destacan sus estelas y relieves esculpidos, cerámica, pinturas murales y sus tumbas.

 

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Atención a medios de comunicación

 

  Arturo Méndez

 

Suli Kairos Huerta Figueroa
Directora de Medios de Comunicación

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