Colección de piezas

Restituyen voluntariamente a México una colección de piezas de la culturas de la Costa del Golfo. Foto Melitón Tapia INAH

 

 

 

*** Una ciudadana estadounidense entregó voluntariamente una veintena de objetos que van del 400 a.C. al 1400 d.C., para su repatriación

*** Se trata de un corpus representativo de diversas culturas: olmeca, remojadas, totonaca y huasteca, que se desarrollaron en el actual estado de Veracruz

 

En un gesto de buena voluntad, pero sobre todo de conciencia, una ciudadana estadounidense residente en Florida restituyó voluntariamente al gobierno mexicano una veintena de piezas presumiblemente prehispánicas, coleccionadas por su padre. Se trata de un corpus representativo de las diversas culturas que se desarrollaron en la Costa del Golfo de México, específicamente en lo que hoy es el estado de Veracruz.

 

Tras las gestiones de oficio por parte de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), los bienes fueron trasladados vía valija diplomática a territorio nacional y entregados al INAH el 10 de mayo pasado, para su adecuado resguardo.

 

El subdirector de Registro de Monumentos Arqueológicos Muebles de esta institución, el arqueólogo Alejandro Bautista Valdespino, relató que de acuerdo con información proporcionada por la SRE, la ciudadana estadounidense recibió esas piezas de su padre, quien residió en Veracruz por motivos de trabajo entre los años 60 y 70 del siglo pasado. Sabedora de su importancia, la mujer contactó al Consulado de México en Orlando a finales de marzo para devolverlas a nuestro país.

 

La entrega solidaria de objetos culturales que han salido ilegalmente del país es una acción extraordinaria, considerando que la Coordinación Nacional de Asuntos Jurídicos del INAH solicita la realización de un promedio de 40 dictámenes al año a la Dirección de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos, con motivo de alguna subasta, venta en línea o decomiso, que involucra bienes propiedad de la Nación.

 

Afortunadamente —anota el especialista—, cada vez es más frecuente la toma de conciencia por parte de extranjeros y nacionales, de que el saqueo de bienes culturales es una apropiación injusta de la historia de un pueblo.

 

Desde hace 45 años, México cuenta con una ley federal que prevé la penalización de este tipo de delitos, y es signatario de convenios internacionales en la materia, como la reciente Convención sobre Delitos Relacionados con la Propiedad Cultural, referente al combate del robo y tráfico de antigüedades en los mercados del arte, junto con los gobiernos de Portugal, Chipre, Armenia, Grecia y San Marino.

 

Los 20 objetos en cuestión fueron analizados en la Dirección de Registro Público del INAH, por los arqueólogos Omar Silis García e Isaac David Ramírez Rizo, y se determinó que 18 de ellos son prehispánicos, uno de reciente manufactura —evidente en la pasta, tipo de cocción y rasgos morfológicos—, y un coral blanco, esférico, sin valor cultural.

 

Las 18 piezas arqueológicas originales ejemplifican la diversidad espacial y temporal de las culturas de la Costa del Golfo. Desde pequeñas cabezas de estilo olmeca provenientes de la región centro-sur de Veracruz, y que son las más antiguas (400 a.C. – 200 d.C.); a “dioses narigudos”, figurillas hechas por grupos totonacos y datadas hacia 600 - 900 d.C., y la representación de un mono de filiación huasteca, más tardía, del norte de Veracruz (1200-1400 d.C.).

 

El arqueólogo Ramírez Rizo indicó que una de las piezas totonacas mezcla rasgos humanos y animales: un hombre de abdomen prominente con cabeza de ave y alas desplegadas, que se asemeja a las denominadas “palmas”, esculturas frecuentes en El Tajín que aparentan ser hojas de palma y que representan cabezas humanas estilizadas.

 

Otra pieza, señaló, representa la cabeza de un personaje femenino de estilo remojadas (400 - 600 d.C.), propio del centro-sur de Veracruz, y elaborado mediante modelado, con los rasgos logrados por pastillaje y pintura facial a base de chapopote.

 

En el lote destaca un silbato y una figurilla de barro con la representación de un felino, que contaba con cuatro ruedas y tenía una función lúdica, así como un hacha elaborada en roca metamórfica y una navajilla de obsidiana.

 

Por su parte, el arqueólogo Silis García mencionó que tanto el hallazgo fortuito como el saqueo deliberado de piezas arqueológicas conlleva la pérdida de valiosa información sobre las mismas al desconocerse su contexto original: “La idea básica de un coleccionista es conservar una pieza como un objeto meramente decorativo; sin embargo, esto atenta contra la investigación arqueológica, porque no podemos determinar procedencia, función (ritual o doméstica) y a qué otros materiales estaba asociada en su contexto.”

 

Las 18 piezas arqueológicas serán integradas al Sistema Único de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos, para su inscripción oficial como bienes bajo custodia del INAH; posteriormente, algunas de ellas podrían exhibirse en algún recinto museístico apropiado.

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Atención a medios de comunicación

 

  Arturo Méndez

 

Suli Kairos Huerta Figueroa
Directora de Medios de Comunicación

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