Acueducto del Padre Tembleque. Foto Edomex.

 

 

 

*** El INAH, como instancia convocada a estas jornadas, propuso una concepción más amplia en que monumentos y sitios sean parte de un paisaje comunitario y natural
 

*** Un turismo sustentable requiere el respaldo de políticas de conservación, apoyadas en investigaciones y evaluaciones científicas

 


El fino equilibro entre la conservación del patrimonio cultural y el turismo, un hilo delgado del que depende la sostenibilidad del medio ambiente e incluso la idea de comunidad, es el tema elegido para conmemorar en México el Día Internacional de los Monumentos y Sitios, celebración que ha congregado a una serie de especialistas que se reunirán hasta el viernes próximo para debatir y realizar propuestas en las que pasado y presente no se autoexcluyan sino complementen.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), como una de las instancias convocadas por el Comité Nacional Mexicano del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) a estas jornadas, propuso una concepción más amplia en la que monumentos y sitios sean vistos como parte de un paisaje comunitario y natural, de ahí que las convenciones sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural, de 1972, y para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, de 2003, deben complementarse.

En ese sentido, es claro que sin políticas de conservación no habrá turismo sustentable. Dichas políticas no recaen en las propuestas que puedan realizar algunos desarrolladores turísticos, sino en las bases que instituciones como el INAH dan a partir de sus investigaciones y evaluaciones científicas. Ejemplo de ello es la actualización que el INAH ha realizado de su Catálogo Nacional de Monumentos Históricos Inmuebles.

Hasta diciembre de 2016, el instituto había clasificado 116 mil 250 fichas que hacen referencia a las características físicas, estado de conservación y la relevancia histórica del inmueble en cuestión. Esta información ha sido además clave para lograr —por decreto presidencial— las declaratorias de 59 zonas de monumentos históricos en el país, siendo las más recientes Cuautla, en Morelos, y Real de Catorce, en San Luis Potosí.

Este año, México cumple 30 años de figurar en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. En 1987, seis bienes de nuestro país fueron inscritos en el listado, entre ellos el Centro Histórico de la Ciudad de México y Xochimilco; éste último es ejemplo de que lo “productivo” no riñe con la preservación de un ecosistema. La chinampa ha trascendido el tiempo como un sistema agroecológico idóneo para el medio ambiente en que se inserta.

Lo anterior a propósito de que el Día Internacional de Monumentos y Sitios —que gira en torno al tema “Patrimonio, turismo y sostenibilidad”— tiene “un enfoque desde el paisaje productivo”. De manera que es momento de voltear a ver el conocimiento que sobre el manejo de los recursos naturales nos han legado los pueblos originarios.

En su participación, Graciela Mota Botello, presidente del Consejo Directivo Nacional del Icomos México, enumeró que los planes de movilidad, turismo masivo, gentrificación, efectos del cambio climático, transformación del paisaje urbano histórico, desastres naturales, asimetrías culturales y especulación financiera sin regulación, constituyen factores de riesgo en detrimento de la integridad y autenticidad de la correcta gestión de nuestro Patrimonio Mundial.

Para contrarrestar sus efectos, dijo, es necesario apostar por la construcción de capacidades, innovación tecnológica, revaloración de los conocimientos locales, acceso a la asistencia técnica, la cooperación y buen financiamiento. Esto sumado a la credibilidad de la Lista del Patrimonio Mundial, la eficaz conservación y la debida funcionalidad de los planes de manejo de los bienes reconocidos por la UNESCO, sin soslayar también la sensibilización de diversos públicos y la participación de los actores y comunidades locales.

Para el arquitecto Javier Villalobos Jaramillo, representante de quienes han presidido el Icomos México, aun cuando el INAH y el Instituto Nacional de Bellas Artes realizan un gran esfuerzo con recursos limitados para atender el patrimonio edificado del país, este es insuficiente sin la participación de muchos actores, entre ellos los medios de comunicación que deberían visibilizar más este tema.

Hizo un llamado a la ciudadanía a estar más atenta del patrimonio distribuido en los alrededor de dos mil 500 municipios del país, donde no hay una conciencia colectiva de lo que representan sus monumentos. “Invito a que seamos más mexicanos, que hablemos apasionadamente de estos temas”.

José Mariano Leyva, director del Fideicomiso Centro Histórico de la Ciudad de México, también conminó a regresar a la motivación que tenían los viajeros del siglo XIX por emprender una verdadera travesía que los llevara a encontrarse y tratar de comprender realidades distintas, hallarse con el otro; y alejarse de las escenografías creadas por el turismo de masas del siglo XX.

En la concepción de ese nuevo turismo que voltee a ver de nuevo la realidad, la respete y la disfrute, deben involucrarse la academia, las autoridades y la ciudadanía, finalizó.

Las jornadas por el Día Internacional de los Monumentos y Sitios, que iniciaron hoy en el Centro Cultural de México Contemporáneo, continuarán el 19 y 20 de abril en el Instituto de Geografía, en Ciudad Universitaria.

 

 

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