Restauradora Rosa Lorena Román Torres, profesora titular del seminario-taller. Foto: Mauricio Marat, INAH.

 

 

 

*** Alumnos de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía intervinieron el lábaro perteneciente al Museo de las Culturas de Oaxaca, Ex Convento de Santo Domingo de Guzmán
 

*** Durante la investigación histórica, se encontró un documento que consigna que fue hecha en abril de 1872, con motivo del festejo de la Batalla del 5 de mayo

 

En el Seminario-Taller de Conservación y Restauración de Textiles, de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM), los estudiantes restauraron la Bandera Conmemorativa del 1er Batallón del Estado de Oaxaca, perteneciente a la colección del Museo de las Culturas de Oaxaca, Ex Convento de Santo Domingo de Guzmán, elaborada en 1872.

El lábaro fue intervenido en el semestre de agosto-diciembre de 2016, como parte del proceso de enseñanza-aprendizaje de la escuela, en el que los alumnos intervienen piezas históricas de museos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

La restauradora Rosa Lorena Román Torres, profesora titular del seminario-taller, explicó que el proyecto académico busca que los estudiantes estén en contacto con obras textiles diversas, tanto en materiales como en técnicas de factura, sistemas decorativos y deterioros.

El grupo responsable de la intervención de la bandera hizo un análisis riguroso para establecer el contexto histórico de la pieza y su historia de vida, los materiales constitutivos, la técnica de manufactura y el estado de conservación a partir de análisis en laboratorio e investigación histórica. A partir de estos estudios se pudo dictaminar y llevar a cabo una propuesta de intervención ética, crítica y creativa.

Aun cuando la bandera es parte de la formación de los alumnos, fue restaurada conforme los estándares y criterios de la teoría de la restauración para textiles, con la asesoría de los profesores del seminario.

Los resultados de dichos procedimientos permitieron determinar el estado de conservación tanto en la materialidad como de los valores históricos, estéticos, económicos y artísticos atribuidos.

El lábaro es una pieza rectangular de dos caras iguales de 91.5 cm de largo por 141 cm de ancho, está elaborado con tres campos de tafeta de seda verde, blanco y rojo, y una entretela de lino en tejido de tafetán. El Escudo Nacional está bordado a mano con hilos de plata y plata sobredorada que exhibe la leyenda “Estado de Oaxaca, Batallón No.1”; también cuenta con un galón de hilos metálicos. A partir de los análisis de laboratorio, se determinó que los materiales con los que se elaboraron las telas y colorantes son europeos.

La pieza tenía una intervención anterior a manera de cuadricula, que estaba colocada sobre las dos caras de la bandera y sujeta sobre los restos de la  tafeta de seda, que ocasionaba daños al soporte original, por lo que hubo que retirarla. Se cree que fue hecha en los años 60 en Estados Unidos, donde había la tendencia de hacer este tipo de redes o mallas con hilo de algodón para sujetar las telas deterioradas.

La seda de los campos estaba decolorada debido a la exposición prolongada a la luz y el envejecimiento natural del material, lo que originó un tono amarillo, fragilidad, rigidez y pulverulencia.

Lorena Román Torres señaló que la restauradora del museo oaxaqueño, María del Refugio Gutiérrez, informó que la bandera puede estar relacionada con la colección de Porfirio Díaz que se donó durante la reestructuración del recinto museístico en los años 90.  Los estudiantes ubicaron que el Batallón N° 1 de esa entidad estuvo vinculado con la figura del mandatario durante la Batalla de Puebla, librada el 5 de mayo de 1862. 

El proceso de intervención consistió en estabilizar los fragmentos de seda deteriorados, para ello se tiñeron, en un tono igualado al original, hilos y telas de seda: pongé y crepelina.  El pongé se colocó sobre la entretela y se le adhirieron los fragmentos con adhesivo natural en el lugar donde estaban ubicados originalmente, ya que el grado de deterioro de la seda impedía un tratamiento por costura.

Este proceso se llevó a cabo en cada una de las caras de la bandera. “Al momento de separarlas, se encontró un documento que consigna que fue hecha por las señoritas Moreno en abril de 1872, con motivo del festejo y conmemoración de la Batalla del 5 de mayo, además de recordar la creación de esa compañía militar”, comentó Lorena Román.

Sobre el hilo metálico, la especialista destacó que aunque el aspecto de la plata es un poco ennegrecido, está estable, así que sólo se limpió de manera superficial.

La restauración se realizó con el apoyo de especialistas en diversas áreas: Ana Julia Poncelis y Martha Contreras, en conservación; Nicolás Gutiérrez Zepeda, en química de textiles; Orlando Martínez Zapata, en análisis colorimétrico; Javier Vázquez Negrete, en análisis de fluorescencia de rayos X; Abner Gutiérrez Ramos, en orientación histórica, y Gabriela Cruz Chagoyán e Imelda Perla García, en identificación de fibras.

El grupo responsable de la intervención de la bandera estuvo integrado por las alumnas de la ENCRyM: Sandra Elena Ayona Gaspar, Lorena Belmont Velázquez, Natalia Meza Mercado, Rosa Alicia Pineda Arzola, Paloma Ramírez Moreira, Katherine Salas Ramos, Susana Segundo Lima, Sofía Terán Martínez y María Fernanda Urbina Lemus.

Para Paloma Ramírez, la intervención de esta pieza les permitió saber cómo tratar un objeto en específico y destacó la investigación histórica para conocer qué es lo que se tiene en las manos antes de trabajarlo, lo cual les da un criterio y una estructura mental para desarrollar un proceso bien planificado y estructurado.  

Sofía Terán indicó que este proyecto les ayudó a entender una problemática constante en este tipo de materiales: saber cómo proceder, ya que no es lo mismo pegar que coser; se debe conocer el material con el que se trabaja y el deterioro que presenta para saber cómo trabajarlo.     

 

 

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