patrimonio dañado por sismos

Portada del libro. La imagen cruenta. Centenario de la Decena Trágica. Foto INAH

 

*** Editada por el INAH, la publicación ofrece 13 miradas a pasajes y personajes de aquel hecho histórico, a partir del análisis de la imagen como fuente documental

 

*** Académicos coincidieron en que lo ocurrido en febrero de 1913, puso un fin violento a un proyecto democráticamente electo, y lo reemplazó con uno de corte autoritario


 

La Decena Trágica, uno de los episodios más aciagos de la Revolución Mexicana, no puede resumirse ni mucho menos verse únicamente como la serie de eventos armados que terminaron con la administración y la vida de Francisco I. Madero, para imponer el régimen de Victoriano Huerta. Se trata de un acontecimiento capital para la historia nacional, que requiere de un análisis multidisciplinario y novedosos enfoques de estudio, tal como lo aborda el libro La imagen cruenta. Centenario de la Decena Trágica.

 

La obra, presentada en la XXIX Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia (FILAH), examina desde 13 perspectivas distintas de igual número de autores, pasajes y personajes de aquel hecho histórico, a partir del estudio de la fotografía como fuente documental.

 

La publicación fue comentada en el Museo Nacional de Antropología, por el antropólogo Samuel Villela, coordinador del texto junto con la historiadora Rebeca Monroy; Gabriela Pulido, investigadora de la Dirección de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH); los historiadores Daniel Escorza y Josefina MacGregor; y la escritora Beatriz Gutiérrez Müller.

 

Los panelistas coincidieron en que la Decena Trágica —que dijeron podría también llamarse ‘quincena’ dado que los eventos iniciaron el 9 de febrero de 1913 con el alzamiento de los generales Bernardo Reyes, Félix Díaz y Manuel Mondragón, y culminaron el 24 con la entrega del cuerpo de Madero a sus familiares— significó el corte abrupto de un proyecto democráticamente electo, “a la vez que el paso a un modelo de gobierno autoritario y pretoriano”, apuntó MacGregor.

 

La académica de la UNAM recordó que justamente, a fin de explorar la vastedad de los acontecimientos armados de aquellos años, fue que en 2013 y en conmemoración del centenario del suceso, se convocó a un coloquio homónimo a la publicación ahora editada por el INAH.

 

Si bien, dijo, trabajos de aquel encuentro académico, incluidos en su mayoría en la publicación, tienen como hilo narrativo a la imagen —entendida desde su representación en la fotografía, publicidad o caricatura periodística de la época—, se inscriben en áreas como el estudio de la vida cotidiana, el fotodocumentalismo y la perspectiva de género, por ejemplo, la lucha de las mujeres en el maderismo.

 

Beatriz Gutiérrez Müller, quien escribe el capítulo El (lícito) engaño literario de Alfonso Taracena, el cual es un análisis de los recursos literarios empleados por el autor del libro La verdadera Revolución Mexicana al narrar la Decena Trágica desde una clave autobiográfica, describió al acontecimiento como uno de los más funestos en el devenir histórico de México.

 

Destacó que otra valía de la publicación presentada en la FILAH, es que sus más de 200 imágenes —pertenecientes a fondos del INAH como el Sistema Nacional de Fototecas y la Biblioteca Manuel Orozco y Berra, así como a los archivos de las secretarías de la Defensa Nacional y de Hacienda y Crédito Público; a la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada, la UNAM y otras colecciones particulares—  incluyen fotos inéditas sobre los alzamientos de 1913.

 

Tres de estas últimas, dijo, son propiedad de su familia suya e ilustran los efectos que los bombardeos y refriegas tuvieron sobre la arquitectura civil de la Ciudad de México. Fueron incluidas en el capítulo Los maderistas leales en la Decena Trágica, del historiador Pedro Salmerón.

 

En tanto, el fotohistoriador Daniel Escorza, quien participa en la obra con el texto La trilogía de la lente fotoperiodística: Casasola, Garduño y Hernández, apuntó que si bien muchas de las instantáneas que reproduce el volumen son crudas y difíciles de ver, no dejan de ser necesarias como “sinécdoques de la violencia” y recordatorios de una situación que nunca debería repetirse.

 

“Cuando el pasado ya no ilumina el futuro, el espíritu camina en la oscuridad”, concluyó Escorza al retomar la cita textual de Alexis de Tocqueville, y coincidir con el antropólogo Samuel Villela en la necesidad de mantener vivo el significado de lo ocurrido hace 105 años.

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Atención a medios de comunicación

 

  Arturo Méndez

 

Suli Kairos Huerta Figueroa
Directora de Medios de Comunicación

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