En la Sala Culturas del Golfo. Foto Acervos fotográficos de Angulo.

 

*** En la antesala del 80 aniversario del INAH, allegados al investigador reconocieron en el Museo Nacional de Antropología sus más de seis décadas de labor en la institución

 

*** Jorge Angulo ejemplifica las tareas sustantivas del INAH: investigación, conservación, difusión y enseñanza del legado cultural e histórico de México: Diego Prieto


    


 

Colegas, familiares y amistades del doctor Jorge Angulo Villaseñor se congregaron esta mañana en el Museo Nacional de Antropología (MNA), para rendir homenaje a una personalidad y una trayectoria que, en palabras de Diego Prieto Hernández, director general del  Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), sintetiza las cuatro tareas sustantivas de la institución, que son la investigación, conservación, enseñanza y difusión del patrimonio cultural de la nación.

“Jorge es un investigador y un conservador preocupado por preservar el legado arqueológico, histórico y cultural de México en toda su amplitud, al mismo tiempo es un extraordinario difusor que ha plasmado museográficamente muchos de los conocimientos que el INAH produce y reproduce, y por si esto fuera poco, también es un excelente y muy querido maestro para distintas generaciones de profesionales en todos estos ámbitos”.

En compañía de José Enrique Ortiz Lanz, coordinador nacional de Museos y Exposiciones del INAH, y de Antonio Saborit, director del MNA, entre otros académicos como la arqueóloga Noemí Castillo Tejero, el antropólogo Diego Prieto destacó que el homenaje responde también a dos hechos clave: el advenimiento de los 80 años de historia del INAH, y la tradición que en el instituto tiene para reconocer anualmente —en el marco del Día Internacional de los Museos— a sus más connotados investigadores.

“Por más de seis décadas dentro del INAH, Jorge ha sido similar a un caudaloso río que impregna a todos los que le rodean con el beneficio de su talento, capacidad y calidad humana”.

En concordancia con estas palabras y tras presentarse como “alumnos” del homenajeado, el arquitecto Rubén Rocha Martínez y el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma le describieron como un educador de espíritu socrático.

Se trata, apuntó Rubén Rocha al recordar la época en que acompañó los trabajos de campo que Jorge Angulo hizo en la década de 1970, cuando fue comisionado para dirigir la oficina regional del INAH en Morelos y Guerrero, de alguien que enseña todo el tiempo y de quien se aprende con solo escuchar su palabra.

Eduardo Matos, investigador emérito del instituto y depositario junto con Angulo de la Medalla al Mérito Manuel Gamio, galardón instaurado por el INAH en 2017, le calificó como una persona a la que puede conocerse por medio de tres palabras y cualidades: generosidad, sencillez y conocimiento.

En confluencia con su colega Noemí Castillo, Matos Moctezuma afirmó que además de su faceta académica, con facilidad el arqueólogo puede ser visto como un artista. Y si bien —dijo— esta faceta de Jorge Angulo se nutrió con el paso de los años gracias a la influencia y el acompañamiento de su esposa, la pintora Chappie Angulo, era ya notable desde su etapa estudiantil en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH).

Al respecto, evocó el trabajo que aún como alumno y de la mano con figuras prominentes de su generación, como Iker Larrauri, Mario Vázquez, Yolotl González y Francisco González Rul, por mencionar algunas, realizó para renovar museográficamente las salas del Museo de Arqueología y Etnografía.

Gracias a la labor que se impulsó en ese recinto, que entonces dirigía el antropólogo Eusebio Dávalos Hurtado, y que se ubicaba junto con la ENAH y el mismo INAH en el edificio virreinal de la calle de Moneda 13 (actual sede del Museo Nacional de las Culturas del Mundo), fue posible abandonar la visión decimonónica que hasta entonces permeaba en la cultura museal del instituto y, en general, del país.

Como último punto de la ceremonia tomó la palabra el propio Jorge Angulo, quien tras agradecer el homenaje por su trayectoria, aseveró que él, “a pesar de ser un poco mayor que el propio INAH”, ha tenido la dicha de crecer junto con esta institución.

Luego de repasar algunas de las anécdotas acumuladas por sus más de 90 años de vida y experiencia, como las veces en que, estando becado en Londres, para estudiar conservación, ocupaba su tiempo libre y en ocasiones “se iba de pinta” para visitar las salas del Museo Británico, el arqueólogo expresó que sus logros profesionales se deben esencialmente al apoyo de incontables personas con las que ha tenido el privilegio de colaborar.

“Es necesario siempre cooperar y aprender de los demás”, señaló para justamente concluir que pese a su notable trayectoria, nunca ha dejado ni de colaborar cuando se le es pedido, ni mucho menos de aprender.

 

 

Archivos adjuntos:
Descargar este archivo (20180524_boletin_173.pdf)Boletín 173[Descarga]

Atención a medios de comunicación

 

  Arturo Méndez

 

Suli Kairos Huerta Figueroa
Directora de Medios de Comunicación

Foto del día

Lenguas indígenas en México